Sediento de sangre

Detenerse a mirar,

a través de la ventana,

detrás de las luces del mar,

aparece un demonio sediento de sangre,

hoy no tal vez no estaremos marcados.


La memoria del pasado,

me arrastra entre las ruinas,

ya no se puede salir a la calle,

algo te ve destruir, en la niebla.


Las luces y las garras del mal,

me atormentan corriendo como el viento,

me atormentan corriendo como el viento,

sediento de sangre.